
Mi infancia inculcada...
Fecha Viernes, 12 septiembre a las 06:19:42 Tema Relaciones
Esta exposición está dedicada a Alba, por su artículo sobre las imposiciones de nuestra infancia.
Y que todos recapaciten a la hora de educar a sus hijos. :)
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Escribí sobre mi infancia desde el momento que creo que empecé a tener uso de razón. Quizás demasiado pronto, por los avatares de la vida y el entorno de mi familia con sus momentos acaecidos sobre mi persona. Quizás porque tenía mucho tiempo para pensar, por la cantidad de horas de mi vida que fueron desvaneciéndose en vano cuando el resto de mis amigos lo aprovechaban para jugar desentendiéndose de la realidad de cada uno, o de los problemas del prójimo, problemas que no repercutían a aquellos que sus papás todo se lo daban..... Y, para qué complicarse la vida.
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Siempre tuve la sensación interna de ser un tipo raro. Cuando mis amigos se iban a jugar, en muchas ocasiones me apartaba de ellos para pensar y me quedaba solo en mi casa, o bien en mi jardín o en el campo subido a una roca. Si, creo que era un tipo especial (ni para bien, ni para mal), no es normal que aún tenga recuerdos vagos y salpicados en el tiempo de mi infancia inicial, a veces me creo que son sueños no sucedidos y no tengo a nadie que me los corrobore, pero tengo la certeza de su realidad, más cuando muchos conocidos y amigos de entonces me dicen que tengo una memoria excepcional para recordar eventos, casos e historias que ellos jamás han vuelto a recrear en sus mentes.
Recuerdo que cuando los mayores hablaban, yo jamás me introducía en sus comentarios, pero los escuchaba y me daban mucho que pensar. Recuerdo cuando mi abuela me decía lo bueno que uno debía ser en la vida para ganarse el cielo, recuerdo cuando mi padre me decía que si no aprobaba el curso iba a ser un "piltrafa" o un barrendero, que la vida era muy dura, que había que ganársela a base de esfuerzo y sufrimiento y que no era nada dada fácil...
Todos nos decían que no iba a ser fácil, pero nadie nos dijo que iba a ser tan difícil. Éramos pequeños y por tanto nuestras mentes estaban limitadas a lo que ellos ingénuamente creían e ignorando a lo que podía yo llegar a deducir. Debíamos creer todo aquello que esos mayores nos inculcaban por experiencia de la vida y con plena base de estar en el marco de la pura, ineludible e indiscutible razón.
Repito que todos nos decían que no iba a ser fácil, pero nadie nos dijo que iba a ser tan difícil. Yo, tenía que creer, convertirme en un radicalista de sus ideas transmitidas, de ignorar aquellos pensamientos que pudieran surgir en mi mente de manera natural o transmitidas por ajenos a mi entorno.
Fui creciendo y eso no estaba en los planes de mis antecesores, al menos en cuanto a su previsión de que los niños no pensarían más que aquello que se les indujo, que gran error. Jamás se plantearon que esto de crecer no dejaría de ser una revolución interna en un constante cambio de planes, una necesidad de ser distinto sin dejar de ser la misma persona, una cuestión muy personal y que puede incluso involucrar a muchos o a pocos, pero en definitiva a la gente que a uno le importa.
Nadie nos dijo que se sienten muchos sentimientos, diferentes sentimientos y a veces contradictorios. Necesidad de estar enamorado, necesidad de que ese amor sea correspondido. A veces uno no tiene las armas para lucharle al crecimiento, a veces tiene que conseguirlas durante la batalla. Jamás me lo han dicho, ni siquiera mi santa abuela.
Nadie me dijo que podía sentir angustia, amor, dolor, odio, esperanza y desesperanza en el mismo instante, que un día iba a tener que decidir que camino llevar. Muchos tuvieron la "suerte" de definirlo o se lo definieron en sus días de escuela, otros tuvieron que hacerlo o se lo hicieron en la universidad y algunos como yo les lleva toda la vida.
Pero hay un momento en el que uno decide que camino llevar, sin ayuda de nadie, solo con tu acolchada almohada quien se amolda a tus pensamientos como si estuviera hecha a tu medida o frente al fuego de esa chimenea que insiste en no querer apagarse y las llamas bailan intentando transmitir calor y energía, animando con sus chasquidos de hoguera inmortal a seguir adelante por tu camino elegido.
Así, como cuando uno esta enamorado........ primero conoce a la persona, comienza a mirarla más detenidamente y........ le comienza a gustar.
Y sucede en un instante que te das cuenta de que estas enamorado, que tienes que hacer bien las cosas. Que no tienes que dejarte abatir por el miedo ni la indecisión, que tienes que ser tú y nada más que tú, seas quien seas....... y así tendrán que aceptarte.
Pero..., ante todo, ser tú significa ser sincero ..... amable .... saber que un gesto vale mucho..., saber que a veces una sonrisa se puede tornar importantísima .... que un beso y un abrazo podría superar el sumun de un gran significado, saber muchas cosas, aprender muchas cosas. De eso se trata crecer y de alguna forma, de eso se trata la vida; algo que jamás me inculcaron.
Ahora, me pregunto........¿Soy normal?........ creo que la decisión final está en manos de aquellos que me crearon, porque la decisión personal ante sus ojos no es válida, solo será válido aquello que cuadre en sus conceptos morales transmitidos por sus antecesores. La suerte es que yo y solo yo escribo lo que quiero, pienso lo que quiero y con la gran suerte de que nadie más podrá, de momento, inculcarme a base de golpes y castigos sus
ilógicas dictaduras.
Recuerdo también aquél escrito donde relaté las palizas que recibí por no entrar en ese marco dictatorial impuesto por mi padre, pues también escribí aquel día y aún lo guardo en mi diario de papel y lo que es peor, en mi diario mental, porque lo recuerdo como si me hubieran tatuado con un cincel en mi frente cada golpe que recibía. Y escribí, llorando sobre un papel cuadriculado, porque soy zurdo y me tuerzo inclinando los renglones, porque soy zurdo en mi mente y por más que me esforcé en cambiar de mano nunca pude y fue motivo de más golpes. Y, porque quiero y porque me da la gana transmito lo que un niño de doce años escribió a su padre en su papel cuadriculado y su lápiz despuntado, en tinta difuminada por lágrimas, pero no borrada por incomprensión:
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Bueno dejo algo muy personal, pero que debería estar en el corazón de todos y principalmente en el de los padres.
JSR
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