Es fácil hoy ver personas con recursos económicos propios, solteros/as
que conviven en armonía con sus padres. Es envidiable (para mí)
que esas personas hayan aprendido a relacionarse a diario superando los manidos
problemas generacionales. Muchos/as proclaman la libertad, la independencia,
las economías fáciles, etc. Muchos/as no vivieron la experiencia
de aprender a vivir solos/as con sus recursos. El porcentaje de personas que
lo está experimentando como opción elegida va en aumento y suele
ser valorada esa situación como "perfecta". Experimenté
diferentes estilos de vida entre los que se cuenta vivir sola desde los 19 años,
con escasos recursos económicos, viviendo con mis medios y afrontando
situaciones que no siempre fueron fáciles. Hoy, a las personas de mi
entorno, a las que quiero y para quienes deseo lo mejor les sugiero que vivan
solos/as durante un período mínimo de 5 años. Es el tiempo
que yo considero adecuado para sacar de la experiencia algo realmente valioso
y duradero. Algunas chicas a quienes se lo dije les pareció una eternidad
y sin embargo, a mí, superada largamente una década viviendo esa situación
personal elegida voluntariamente y sacada adelante con dificultades, saco conclusiones
realmente positivas.
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Creo que muchas personas hoy no se animan a experimentarlo por la comodidad
que supone vivir con los padres, sin prisas por una vivienda a veces difícil
de conseguir. Y también por un miedo inculcado a sentirse solos/as, cuando
en realidad vivir solo/a no es sinónimo de "sentirse" y también
cuando en realidad, a veces, es mucho más difícil de sobrellevar
la sensación de soledad conviviendo con alguien.
Viviendo sola aprendí un montón de cosas que hoy me son útiles
y sé que de otro modo no llegaría a aprender.
La sonrisa también anima psicológicamente incluso cuando no se
convive.
Tolerancia
Las personas más tolerantes son las que probaron a vivir solas durante
un período de tiempo medio/largo (por elección, pués quien
se ha visto en esa situación sin elegirlo, es un/a amargado/a).
Observa, no hace falta ser un lince. Quienes viven solos/as:
No van por la vida dando consejos inútiles. No se meten en la vida de
nadie, lo máximo que hacen es sugerir. No se dedican a hacer visitas
inoportunas a los demás que nunca se acaban. Suelen no juzgar a los demás.
Suelen admitir como válidos diferentes estilos de vida sin considerar
unos mejores que otros. Suelen
decidir por su cuenta sin echarle la culpa a 3ª personas. Son responsables
de sus actos y no se lamentan de su situación. Diferencian claramente
lo que importa realmente de lo que es pasajero.
Suelen ser honestos/as porque no están sujetos/as a soportar continuamente
las críticas constantes de la convivencia. Suelen ser personas que eliminaron
los prejuicios que les habían inculcado.
Entre las personas que conviven es más frecuente encontrar diferencias
(en comparación) como las que siguen:
Se ofenden fácil. Interpretan las cosas de forma personal, no saben diferenciar
lo que se dice de forma genérica de lo que es alguna alusión directa.
Es fácil encontrar personas con muy poco carácter. Le echan la
culpa de lo que hacen a las personas con las que conviven. No saben si serían
capaces (o no) de hacer algo por su cuenta, sin la colaboración de los
que conviven. Siguen las normas establecidas para la convivencia protestando
todod el santo día y quejándose constantemente, mientras intentan
saltárselas a la torera un día tras otro.
Observa en tu entorno y a los niveles que puedas: las personas más quejicas
son las que conviven a disgusto.
Las menos quejicas son las que experimentaron vivir solos/as por elección personal.
Es importante establecer calificativos exactos:
Vivir solos/as NO es sentirse solos.
Convivir NO es tolerar.
Vive a tu gusto y relaciónate a tu gusto con quién tú decidas.
Eso sí: relaciónate, es importante.
Alba, 10/04/02