El Legado
Fecha Sábado, 02 agosto a las 14:41:13
Tema Literatura



Dicen los que estaban allí, que estaba el hombre trabajando en el campo de fatigas a cielo abierto y de sol a sol, bajo un cielo de injusticia, pues mientras Curro, curraba sujetando la esteva que tiraba las bestias, su hijo José, leía un libro bajo la fresca sombra de una encina. Su padre al pasar con las bestias sobre sus acondicionadas inmediaciones, interrumpía la lectura de José con un preocupado: “Hijo te vas hacer daño en la vista con tanto esforzarla con la lectura” Su hijo le contestaba: “no se preocupe padre, tengo unos ojos fuertes como la madera de su arado”




Un día nublado de final de verano, cuando se recoge la vid y empieza el otoño, el hijo se acercó al padre y le obsequió con un racimo de uva isotónico para refrigeran al fatigado padre, el cual le comento: “gracias hijo, por acordarte de mí, por lo que el hijo aprovechó la ocasión de colaboración mutua, para decirle: “Padre, quiero seguir estudiando y ampliar mis conocimientos” El padre atragantado por las pepitas de la uvas y por querer responder sin pensárselo dos veces, contestó: “hijo de p(piiiiii) tú lo que quieres es no trabajar”.

Pero el padre ante el impacto cultural y la mala prensa que tiene eso por los escritores, el consejo tierno de su esposa mientras le servía una suculenta cena, sus bestias eran jóvenes, fuertes y fieles, decidió permitir que su hijo continuara estudiando bajo la sombra del techo de los institutos.

Pasaron los años y José, el hijo de “el señor de las bestias” trabajaba en el pueblo como banquero, haciendo bancos para los parques y jardines, en una carpintería que tenía en la planta baja de su casa. Cuando subía cansado a la casa y pasaba al baño para lavarse las manos, veía a su hijo Alberto viendo la televisión, el padre interrumpía la atención del niño con un preocupado: “hijo te vas a hacer daño en la vista con tanto esforzarla para mirar el televisor, podrias leer un poco, ya los jóvenes no leen” Su hijo le contestaba: “no te preocupe papá, tengo unos ojos fuertes como la madera de sus bancos”
Un día, de poca emisión televisiva, Alberto vio el cielo abierto a las cinco de la tarde y acercó un café a su padre que trabajaba fatigadamente ante la sierra sin fin, el padre ante el detalle de su hijo, le agradeció con un: “gracias hijo, por acordarte de mí, por lo que el hijo aprovechó la ocasión de colaboración mutua, para decirle: “Papá, yo quiero ser actor” El padre atragantado por el serrín que desprendía la madera que trataba de serrar, y por querer responder sin pensárselo dos veces, contestó: “hijo de p(piiiiii) tú lo que quieres es no trabajar”.

Pero el padre ante el impacto represivo y la mala prensa que tiene eso por los psicólogos, el consejo tierno de su esposa mientras le servía una suculenta cena, sus máquinas son nuevas y fieles, decidió permitir que su hijo continuara estudiando bajo la luz de las candilejas.

....y pasó el tiempo, como suele pasar
El hijo del banquero, montó un espectáculo en un barrio de una gran ciudad, una sala X, la cual tenía buena aceptación por entonces, pero en horarios muy guarro. Entre esos horarios, Alberto veía el cielo abierto e iba a su casa a reponer fuerzas y se encontraba a su hijo Jonathan que vivía con su madre, pero que de vez en vez iba a casa del padre, el cual tenía banda ancha y muchos aparatejos, entonces El padre solía ver al hijo jugar con la video Consola, un día y otro más, por lo que su padre le decía: “hijo te vas a hacer daño en la vista con tanto esforzarla para mirar los juegos, podrías ver un poco de tele, hay películas muy buenas” Su hijo le contestaba: “no te preocupe papi, tengo unos ojos fuertes como las lámparas de tus proyectores”

Un día el hijo se acercó a la sala con una bebida isotónica para que el padre refrescara después de tanta clientela, por lo que el papi agradecido dijo: : “gracias hijo, por acordarte de mí, por lo que el hijo aprovechó la ocasión de colaboración mutua, para decirle: “Papá, yo quiero ser Gothic” El padre atragantado por el alcanfor que desprende la cinta que trataba de rebobinar, y por querer responder sin pensárselo dos veces, contestó: “hijo de p(piiiiii) tú lo que quieres es no trabajar”.

Pero el padre ante el impacto asertivo y la mala prensa que tiene eso por los pedagogos, el consejo amenazante de su exmujer por el teléfono, sus máquinas son nuevas y fieles, decidió permitir que su hijo continuara estudiando bajo la luz del láser.

Hoy Jona, tiene aspecto virtual, lleva la cabeza rapada y una cola en la parte posterior del cocote, una perilla en su barbilla, unos aretes en la ceja derecha, un tatuaje en el cuello, gafas negras con contorno blanco, pantalones caídos y arrugados por la parte que llega al zapatón y está muy ancho de estar todo el día sentado. Dice que no quiere tener hijos, que no se fía.....que no quiere complicaciones y que está todo muy contaminado.

....pues aquí se para el tiempo, si esto sigue así, hará falta una revolución, pero dudo que estos hijos de ahora la hagan, supongo, que se la harán a ellos.

(extraído de amplias conversaciones con mi padre a través de múltiples sesiones de catarsis repetitivas) se acuerda de cómo se llama su primer maestro de esgrima, pero no se acuerda que esta historia me la ha contado mil veces, tendrá que ver con la pitopausia , supongo, ya os diré cuando me llegue.

Cualquier parecido con la realidad, es pura intención.

Saumell, 2/08/03


Foto enviada por Saumell. Gracias.



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