
Una sonrisa por favor....
Fecha Jueves, 31 julio a las 11:32:36 Tema Relaciones
Cumplí 40 años esta primavera, me sentí bien, pero a escondidas reviso mi cara, mis arrugas y mis kilos de más. Me irrito unos minutos y a continuación trato de buscar elementos de satisfacción. Tengo un trabajo que me llena la mañana y algunos días de guardia completa. Durante el tiempo que trabajo, me olvido del resto del mundo, salvo que en mi familia surja algún problema serio o de enfermedad.
Cuando vuelvo a casa trato de emplear el tiempo a tope, siempre hay algo que hacer, tengo una casa grande, mis hijos estudian lejos, mi mujer trabaja mucho pero es hogareño, mi padre, de 67 años, vive conmigo. Su tristeza es infinita, su irritación constante, insatisfecho de todo, absorbente. Realmente llega a sacarme de mis casillas y discuto con él, intentando convencerle para que amaine su desesperanza. Su añoranza de tiempos pasados es un sumidero de la alegría que pretendo. No quiere salir de casa y me siento esclavizado. Hace unos días, aniversario de la muerte de mi abuela, salimos a misa, algo inusual, mientras tanto, los amantes de lo ajeno, los vividores a costa del trabajo y del esfuerzo de los demás, ladrones, no sé si comunes o especializados, entraron en casa, rompieron los accesos, alambrada exterior y puerta del jardín, revolvieron papeles, cajones, ropas, armarios, encontraron las escasas joyas que tenía, recuerdos de familia, de mi madre. Vaciaron todos los rincones de mi intimidad, dejando huecos todos los contenedores de las mismas. No separaron lo bueno de lo malo, lo nuevo de lo antiguo, todo se lo llevaron, dejando un rastro de desolación, de invasión, de impotencia, rabia y tristeza. Ante esta situación y tras realizar los trámites policiales aconsejados, me siento frente a mi padre, esperando su verborrea detractora del presente, político, económico y social. Sin embargo le oí decir: "no hay por qué alterarse, hemos perdido mucho más en seres queridos. No sufras por las joyas, la mejor joya que te dejó tu madre es la sonrisa, el buen humor, la capacidad de trabajo. Los recuerdos, si corresponden con los sentimientos, están en tu memoria, nadie te los va a quitar, salvo el Sr. Alzheimer y para eso aún queda tiempo. Celebremos que solo te han quitado cosas que se pueden comprar y vender, ocultar y esconder, llevar y traer y eso carece de importancia".
He sentido la indignación de la intromisión en mi intimidad, pero he comprobado que mi padre aún conserva su escala de valores en el orden que me enseñó hace años. Un poco de entusiasmo por la vida ha vuelto a su semblante. Quizás este sea el inicio de una etapa de serenidad en su alma. Si es así, nadie me va a robar la sonrisa.
JSR
Foto enviada por Ghost. Gracias.
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