Enviado por Alba10
Aquello que está considerado "políticamente correcto"
está influyendo a nivel general tanto que se intenta meter a calzador
la idea de que todos/as somos iguales y tenemos las mismas capacidades.
Mientras sabemos sin lugar a dudas que la biología nos hizo diferentes
a los hombres y mujeres, algunos/as intentan convertirnos en iguales, al menos
intelectualmente.
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Olvidando que todo en nuestros cuerpos y cerebro está
sujeto a la biología.
Las mujeres estamos sometidas a unos cambios hormonales constantes durante los
años en los que accedemos a la vida social y laboral mayoritariamente.
Muchas mujeres con capacidad mental de sobra se sienten defraudadas porque en
el mundo laboral luchan y sin embargo, la frase famosa "¿por qué
las mujeres tenemos que luchar mucho más que el hombre en el mundo laboral?"
continúa en vigor y sin una explicación coherente.
Así, es fácil ver a hombres que a sus 30/35 años han alcanzado
una posición de liderazgo o jefatura, mientras la mujer, con la misma
capacidad mental está un peldaño más abajo. Esto nos duele
y mucho, puesto que para nosotras supone el mismo esfuerzo que para el hombre
el trabajo y aceptar sin rabias que él tenga las posibilidades que nosotras,
luchando igual, no tenemos, duele.
Puesto que la madurez sexual del hombre se alcanza sobre los 20 años
y la influencia hormonal afecta a todos los niveles, él arriesga, asume
las responsabilidades laborales dentro de la empresa comprometiéndose.
Así lo defiende, como si se tratara de un objetivo personal, que en realidad
lo es: un objetivo personal que alcanzar a través del mundo laboral.
Mientras tanto, la mujer alcanza su desarrollo sexual alrededor de los 40 años.
Hasta entonces (redondeando) estamos sometidas a cambios constantes y muy frecuentes.
En el mundo laboral no se permite un día la euforia y otro día
la tristeza sin una razón directamente relacionada con el mundo de la
empresa. Sin embargo, la mujer está sometida biológicamente a
esos cambios. Por supuesto, cada persona sufre la influencia de forma particular
y en unas se nota mucho más que en otras.. Pero esto son hechos y tal
vez esta es la razón por la cual las mujeres alcanzan laboralmente mayor
prestigio a partir de los 40, mientras con anterioridad desarrollamos puestos
de menor categoría profesional.
En mi opinión no se trata de ser jefe o subordinado/a. Sino de que cada
persona desarrolle sus capacidades, sean cuales sean, aceptándose a sí
mismo/a y marcándose los retos para los que cada uno/a esté capacitado/a.
Por otra parte, la mujer se exige a sí misma la dedicación a
la maternidad como prioridad. Puesto que es otra de las facetas que exige mucha
energía, resulta imposible para cualquier ser humano dedicarse mayoritariamente
a dos actividades tan exigentes y a la vez, tan diferentes. Establecer un orden
de prioridades bien definido es algo que yo considero importante, aceptando
de antemano que la dedicación a una actividad conlleva que las demás
quedan relegadas a puestos inferiores y asumiendo que los logros dependen de
lo que cada uno/a decida arriesgar.
Las "peleas" constantes entre hombres y mujeres parece que vienen
dadas a través de la no aceptación de que el/la otro/a es diferente.
En este sentido, yo creo que la verdad profunda es que cada uno/a no se acepta
a sí mismo/a y, como consecuencia, tampoco se siente aceptado/a por los
demás.
Alba 06/2002