El Río
Fecha Lunes, 23 junio a las 16:53:06
Tema Literatura


El Río es hijo de la Tierra. El Río nace en la Tierra y muere en la Tierra, porque el Mar es también hijo de la Tierra. Pero el Río es el hermano menor del Mar, y la Tierra lo ama más, pues el Mar es grande y orgulloso, y envidioso del poder de la Tierra, y por eso el Río es más querido por la Tierra.

El Río es hijo de la Tierra, y la Tierra ama a sus hijos, y les da parte del poder que posee. Una vez, la Tierra dio mucho poder a uno de sus hijos, y él se hizo altivo, y quiso ser más grande que la Tierra; ese hijo era el Mar, y aún hoy guarda el poder que la dio su madre y pretende todavía ocultar a la Tierra. Por eso el Río es poco poderoso recién nacido, porque la Tierra le ha dado poco poder.



Y también siente una gran nostalgia el Río joven, y horada profundos surcos en la Tierra, pues quiere regresar a su seno; pero la Tierra es sabia y no permite al Río sus caprichos, y le aúna a otros semejantes a él y entonces el Río deja de tener miedo, y se hace más poderoso; porque el Río es débil al principio, pero luego se hace poderoso. Y muy pronto el Río cesa en su intención de volver a su madre, y ya no pretende ocultarse; y ve que tiene más poder, y ve las otras cosas que pertenecen a su madre, y le gustan, y entonces el Río se extiende cada vez más. Pero el Río es todavía joven, y es impaciente, y se cansa pronto de las bellezas que mira, y se marcha velozmente en busca de más cosas hermosas.

Y lo que más le gusta al Río es el Sol, y muchas veces ha pedido el Río a la Tierra que le acerque al Sol, y entonces la Tierra calla y se entristece, y no deja que su hijo se despegue de ella; pues la Tierra sabe una verdad que nunca ha contado al Río, y nunca le contará: y es que el Sol es el Padre del Río, y esposo de la Tierra; y el Sol es sumamente celoso, y ama a la Tierra, pero no a sus propios hijos; porque el Mar, que es también hijo del Sol y la Tierra, impide muchas veces al Sol contemplar la belleza de su esposa, y por eso el Sol odia al Mar, y la Tierra sabe que también odia al Río; y aunque la Tierra ama al Sol, ama aún más a sus hijos. Y a veces la Tierra se descuida, y el Río se acerca demasiado al Sol, y el Sol no permite luego que regrese, y el Río se queda a medio camino entre el Sol y la Tierra, y se torna blanco, o gris, hasta que la Tierra lo atrae nuevamente con su poder; pero el Río es un insensato, y siempre olvida la lección.

Y cuando el Río siente que se aproxima el encuentro con su hermano el Mar, se hace más perezoso, y más grande y desconfiado, y se oscurece, y es más poderoso que nunca, pues ya es viejo y sobrio; y sabe que ha de separarse de su madre y fundirse con su hermano; y en esos lugares cercanos al Mar, el Río ve cosas magníficas y terribles, y se apercibe del inmenso poder de su madre, y se compadece de las criaturas que se atreven a perturbarla.

Y el Río nota el profundo amor de su madre justo en el momento en que se entrega a su hermano mayor, pero también sabe que volverá a nacer y morir muchas veces, como la Tierra le prometió, y volverá a contemplar las ocultas bellezas que le ofrece su madre, siempre como si fuera la primera vez, y aguardará sin rencor el poder del Mar; porque ha visto muchas cosas y las volverá a ver, y volverá a su madre, pues es hijo de la Tierra.

Dalare, 23/06/2003







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