De los 20 a los 30, el amor como pura pasión
Fecha Sábado, 08 marzo a las 22:46:24
Tema Relaciones


Para muchos el período que se comprende entre los 20 y los 30 años


es una época dorada. Se deja atrás la adolescencia abandonando
un

mundo pueril en el que ya no se pertenece a pasos agigantados.

La

vista se concentra en una madurez que aún se antoja lejana y la que

se va habilitando paso a paso, sin prisa.
Buscar pareja durante esta etapa de la vida, por lo general, no

resulta excesivamente complicado. El círculo de amistades es amplio

y las posibilidades se multiplican. Aún así, el carácter
de cada

persona determinará lo que desea conseguir de cada una de las

relaciones, sus expectativas y sus ambiciones.


Puro brío

Con toda una vida por delante, estos jóvenes dotan de especial

importancia el pilar de la amistad. Sin embargo, las relaciones

amorosas también ocupan un lugar.
Es más o menos hacia los 20 años cuando el joven deja de ser


adolescente. Sus primeros e ingenuos tanteos en el terreno amoroso

le han permitido conocer el amor mozo y los terribles desengaños que


éste conlleva. Grandes historias con las que parece haberlo sentido

todo, aunque, visto años después con perspectiva, se convierten
en

pequeñas anécdotas que se recuerdan a lo largo de la vida.
La juventud nos trae nuevas dimensiones del amor. Las citas empiezan

a ser más serias y frecuentes. Lo importante es conocer gente nueva

y establecer inéditas amistades que puedan proyectarse como

relaciones en un futuro.
Se establecen nuevos escenarios en los que llevar a cabo este tipo

de tanteos. Además de sociedades en las que desarrollar nuestras

aficiones y a través de las que conocemos gente, como por ejemplo

los clubes deportivos, las discotecas y los locales musicales se han

convertido en los círculos más habituales. El baile, aunque ha
ido

transformándose con el tiempo, siempre ha sido considerado una de

las mejores armas en el arte del enamoramiento. Algunas personas lo definen

como "la expresión vertical de un deseo horizontal".
Asimismo, Internet se erige como uno de los medios actuales

preferidos por los jóvenes para buscar pareja. A través de la
Red

muchos jóvenes han logrado enamorarse para conocerse posteriormente

y establecerse como pareja.


Nuevos patrones

Ni hace falta decir que esta generación ha ido transformándose
con

el tiempo. Sólo basta echar una mirada atrás, a la época
de nuestros

padres, para darnos cuenta de este relevante hecho. Tener 20 años en


los tiempos que corren no puede compararse a lo que sintió la

generación precedente en dicha etapa.
Precisamente la edad a la que nos referimos, la que se comprende

entre los 20 y 30 años, era antaño la etapa idónea para
casarse y

tener hijos. Hoy en día, ser soltero a los 20 no es motivo de mofa,

considerándose un estado social habitual. La sociedad ha establecido


nuevos patrones que permiten liberarse de los encorsetados modelos

tradicionales.
Dentro de estos parámetros también comentar las

consecuencias de este cambio de mentalidad. La mujer se equipara al

hombre en todos los ámbitos de la vida cotidiana. Y entrando en la

veintena ambos, chicos y chicas, proyectan para sus vidas grandes

retos profesionales, educativos y económicos.
Todo esto y mucho más es aparente en los comportamientos. Se ve

fácilmente a diferentes niveles. Aunque a nivel personal lo que creo
es

que cambiaron los estilos de vida y la forma de plantearse cada persona

su proyecto vital con menos prisa que en el pasado. Pienso que el interior del

ser humano no cambió en realidad tanto como aparentamos.
Dicho de otra forma. Tenemos otras alternativas vitalicias, otros proyectos,


otras ambiciones, pero el instinto y el sentimiento del ser humano es más
o

menos el mismo de generaciones anteriores.
Alba.








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