Camino de Santiago (capítulo 1)
Fecha Martes, 01 abril a las 21:16:41
Tema Viajes


Una perspectiva personal del Camino de Santiago

El tren acaba de dejarnos en la estación a Sonia, a Laura y a mí. Nos están esperando ya Óscar, Castro, Pedro, Félix y Delri. Besos para las chicas y besos y abrazos para mí. Descansamos un rato allí mismo, hablando. Está atardeciendo, y hay que ir al albergue, apuntarse, o lo que sea; ni siquiera sabemos qué es lo que hay que hacer



Callejeamos, cogemos un autobús, volvemos a callejear. Al final encontramos el albergue, una antigua escuela reconvertida. Le tenemos que dar los nombres al encargado, que nos deja unas llaves.

Se hace de noche, cenamos y salimos a la calle. Primer conflicto: algunos quieren comprar vino y beberlo en la orilla del río, otros preferimos no trasnochar, porque hay que madrugar mañana. Ganan los juerguistas. Acabamos en la ribera de un río oscuro, hasta muy tarde.

Al día siguiente, todos dormidos. Ya empezamos con retraso. Mochilas a la espalda, salimos y andamos. Los primeros kilómetros son todos por carretera, lo peor son los camiones. de vez en cuando alcanzamos a algún que otro peregrino. Llegamos a un pueblo, y paramos para comer algo. Segundo conflicto: este pueblo no es final de etapa según el libro que nos guía, hay que ir más adelante; pero algunos quieren quedarse aquí a dormir. Perdemos horas preciosas sin decidirnos. Por fin ganamos los buenos, y seguimos adelante. Hemos llegado a un camino, se acaba el asfalto. Más fácil, pensábamos, pero no, más difícil, con cuestas. Al pasar por una aldea, el lugareño nos indica una posada más adelante, porque no vamos a poder llegar a tiempo al pueblo. Claro, por culpa de los otros. Pero por fin llegamos. Bueno, primer día de trayecto, y parece que no ha sido para tanto.

Al día siguiente, arriba a las siete. Parece buena hora: evitamos el calor, y seguro que podemos cumplir la etapa. Bueno, de momento, niebla. Las toallas que habíamos dejado tendidas están caladas, y pesan bastante. No pasa nada, acabamos de empezar, estamos contentos. Un poco más adelante está el pueblo, y el albergue que tendríamos que haber ocupado. Allí buscamos a un párroco, que nos tiene que sellar los carnés de peregrinos (o sea, que encima nos cuenta un día menos). Seguimos. Algunos llevamos buen ritmo, otros se quedan atrás. Decidimos esperarlos, para llegar juntos, mientras muchos caminantes nos adelantan. Ya estamos todos juntos otra vez, y llegamos al albergue. Hemos cumplido la etapa, pero no hay sitio para dormir. ¡Por favor, por lo menos en el suelo! Vale. Si no hubiéramos esperado a los otros, seguro que habíamos pillado cama. Primera noche en el suelo. Extiendo algo de ropa que me haga menos dura la velada. No hay forma de pegar ojo.

(Continuará)

Dalare, 1/04/2003

 







Este artículo proviene de El coloquio.com foros, postales, relatos
http://www.elcoloquio.com

La dirección de esta noticia es:
http://www.elcoloquio.com/modules.php?name=News&file=article&sid=25