
La caja mágica de Pandora.
Fecha Miércoles, 05 noviembre a las 21:30:06 Tema Literatura
un encuentro entre la realidad y la fantasia se entremezclan en este paseo, por las calles de uno de los barrios de cualquier ciudad, que esconden historias de todo tipo y creencias. Sumergiendonos en en el pasado, que busca el presente.
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Paseábamos mi hermana y yo, por aquellas callejuelas del casco antiguo, de Barcelona, calles estrechas y sucias por el paso de los años, escaparates con toda clase de cosas, llenas de gente transitándolas de distintas razas y culturas, de lo más variopintas, era como estar en tierra de todos, una aldea global en la cual se dejaban escuchar distintos idiomas y sus vestimentas mostrando su procedencia.
Yo como siempre sentada en mi silla de ruedas, inseparable compañera, y mi hermana empujando como solía hacer cuando íbamos juntas, paseábamos tranquilamente disfrutando de cada una de aquellas calles, cosa rara eran bastante accesible para la silla de ruedas, la mayor parte de las ciudades sus cascos viejos no lo eran, y eso me hacía sentirme triste por no poder pasear por esas bellas calles, de las ciudades que hablan de su historia y de extraños personajes que vivían o transitaban por ellas, pudiendo imaginar historias. Seguíamos perdiéndonos en aquellas calles.
En una de ellas se escondía una pequeña tienda del mundo del esoterismo, de la cual salía a recibirnos una embriagadora música relajante, que nos atraía invitándonos a entrar en ella, sobre su puerta de entrada descansaba un viejo cartel en el cual se podía leer LA CAJA MAGICA DE PANDORA, bonito nombre para una tienda de ese tipo, y preciosa música pensé, tanto a mi hermana como a mí, ese tipo de música tan llena sonidos de culturas milenarias llenas de poder hipnótico, nos gustaba ese tipo de música ,desde que fuimos mis hermanas y yo, descubriendo lo que puede conseguir dentro de nuestro organismo, y en nuestra mente relajándola y ayudándonos a meditar, sumergiendo en ciertas creencias esotéricas y filosofías ante la vida como eran las orientales. Mi hermana me preguntó si quería que entráramos en aquella vieja tienda, le contesté.
_ Si, me apetece ver esa tienda, a ver que venden en ella.
Era como si nos atrajera hacia su interior. Una vez cruzamos el viejo umbral, del cual colgaba una cortina de cuentas de cristal preciosas de color, ámbar, verde, y grana, que a dar sobre ellas la luz se desprendían pequeñas estrellas luminosas, sobre esa cortina un móvil colgante de pequeñas estrellas, lunas y soles metálicos que al moverse se le escapaba un tintineo melodioso. Al escucharse ese sonido, salió de detrás de una cortina una bella mujer, de tez morena, pelo negro y con unos bellísimos ojos oscuros rasgados, que al mirar le brillaban. Era lo más parecida a como yo imaginaba que debía ser la dueña de lugar como aquel, me quedé absorta fijándome en ella y en todo lo que hacia:
_ ¿En que os puedo servir? _ Preguntó, aunque era mi hermana quien se dirigía a ella, la mujer no la miraba, solo dirigía su mirada extraña hacia donde yo estaba, sonriéndome afablemente.
Mi hermana le dijo, que solo queríamos ver lo que allí había, que nos gustó mucho el nombre de la tienda y la música que se escuchaba desde afuera, que nos hizo entrar por curiosidad.
Ella se echo a reír al escucharla y nos invitó a mirar tranquilamente todo aquello. Con un caminar lleno de soltura como si apenas posara sus pies sobre el suelo dando una impresión de que flotara, se encaminó a encender una vela y un palito de incienso, apago con un soplido la cerilla tirándola a una papelera, el ambiente se fue impregnando por el olor agradable y purificaste del incienso.
Girándose, se encaminó hacia donde yo seguía mirando cada una de las cosas que tenían expuestas por allí, con una de sus miradas y sonriéndome me invitó a seguir mirando todo aquello, así continúe pasando la vista sobre tantas imágenes de dioses de todo tipo y creencias, reproducciones antiguas, amuletos, máscaras, velas de todos los colores, e incienso de olores que se entremezclaban entre si. Aquello era un lugar lleno de magia, en una de las estanterías había un precioso unicornio blanco, como el algodón con la cabeza rojiza, y de su frente le salía un cuerno de marfil, y algo me llamo la atención; en el de sus ojos de cristal azul le brotaban unas diminutos brillantes con forma de lagrimas, que al moverlo y darle la luz le salían unos preciosos y brillantes destellos , me quedé enamorada de aquel ser mitológico a su lado otro hermoso animal Pegaso con sus alas dispuesto a volar, también me dejó cautivada, eran tan bonitos y curiosos, no hubiera sabido cual elegir si tuviera que optar por uno o por otro.
Entristecida como una niña giré la silla y miré hacia otro lado, para seguir viendo más cosas, sobre una pequeña mesa de marquetería antigua, descansaba un pequeño cofre o caja, a simple vista era tan solo eso. Su apariencia era la de ser muy antigua, como ahora se hacían tan buenas reproducciones, no supe si era o no una de esas copias. Algo en él me llamaba la atención, adornado de un terciopelo de color grana, y remates de oro y algunas piedras preciosas, entre los bordados de oro tenía sobre su tapa la letra " P " una inicial como otra, pero no se el porqué me pareció su belleza exquisita tan llena de sencillez.
La mujer que no me había quitado ojo en ningún momento, me dijo con una voz suave y cálida.
_ Esa mi querida niña, no es un cofre cualquiera, es la famosa caja mágica de Pandora, la que dice la antigua leyenda griega de la mitología, Pandora llena de curiosidad, derramó sobre la tierra, las enfermedades, todos los dolores, todas las fealdades y todos los vicios, la dura fatiga, el sufrimiento y la muerte, hasta entonces desconocidos, y que asustada por haber desobedecido a Zeus que le pidió no abriera aquella caja o cofre, por que si lo hacía todo aquello se derramaría sobre esa tierra. Pandora trataba afanosamente de cerrar el cofre, de cortar el paso a los males, de remediar el desastre. El destino inexorable se cumplía, y desde entonces la vida de los hombres fue desolada por todas las desventuras desencadenadas por Zeus.
Cuando todo el humo denso se esfumó en el aire y el cofre parecía vacío, Pandora miró al interior, y vio todavía un gracioso pajarillo de alas tornasoladas. Era la Esperanza.
Se apresuró a cerrar el cofre, impidiendo así que la Esperanza se escapara igual que todo el contenido que había en su interior.
De ésta manera se conserva guardada, en el rincón más profundo de nuestros corazones la Esperanza de los hombres.
_ Esto es lo que se cuenta de esta mágica caja. Yo la encontré en uno de mis viajes por tierras lejanas, paseando un día como suelo hacerlo, por calles muy poco transitadas, y en una de las ventanas que había abiertas me quede sin saber porqué mirando, de pronto me fui a fijar en ese viejo cofre, estaba sobre una mesa, no podía dejar de mirarla, y así fué que una mujer desde dentro de la casa, me preguntó, que miraba, yo tranquilamente le conteste ¿Cuanto me pedía por aquel cofre? La mujer no debía imaginar que fuera de valor, pero al ver mi interés intento, trató de sacarme más de lo que yo podía darle, pero al comprender que yo me marcharía y perdería su venta, me hizo una proposición que yo acepté, y así fue como me hice con este precioso cofre o caja de Pandora. Yo no imaginaba su valor, pero como tengo amigos por todas partes un día le pregunté por curiosidad a uno de ellos, que de qué siglo podía ser, el solo me supo decir que parecía milenario, ya se le notaba mucho el paso de los años, pero que había estado muy bien cuidada, pues no le faltaba ningún bordado ni remache. Así quedo la cosa, pero un día tuve un sueño, en el aparecía una hermosa mujer en un carro, y en una de sus manos llevaba ese cofre, era él sin duda y por lo que fui viendo, se trataba de la caja de los males que refería la leyenda, por eso sé que es sin ninguna duda ése y no otro cofre.
Me miró, viendo la cara con la que yo estaba absorta escuchando la historia de aquella caja, mientras la miraba lentamente giró una especie de llave en la cerradura y la abrió, estaba toda forrada de una preciosa tela adamascada y miré el fondo, estaba como era de esperar vacía, ya no estaba aquel pequeño pájaro que era la esperanza de la humanidad.
_ No mi niña el pájaro ya no está, pero no temas, ese pájaro sigue vivo, y está volando por todas partes llevando su mensaje lleno de magia, esa parte la leyenda no la cuenta, que Zeus no quiso descubrirle a Pandora la verdad, ese pájaro era lo mas importante que esa caja guardaba. Y desde hace siglos el pajarillo vuela de un lugar a otro, donde cree que están faltos de su magia, se para en las ventanas de las casas, y les canta para llamarlos, así ha sido su largo deambular por la tierra, donde todo el mal que se derramó por la curiosidad de Pandora, y que gracias a esa esperanza en la vida, el hombre pudo sobrevivir y hasta conseguir ser feliz en algunos momentos.
_ Que linda historia, gracias por narrármela, siempre he creído que algo tienen de realidad esas leyendas, y quiero creer que ese pájaro fué, el que en una fría mañana llamó con su pico en el cristal de mi ventana, y desde aquel día en que entró en mi vida, todo fué cambiando poco a poco en mi vida, debió ser por su dosis de esa magia llamada " Esperanza”.
La mujer regresa el cofre a su lugar de nuevo, y me siguió sonriendo me miraba como si quisiera decirme algo, solo con la mirada sus enormes ojos negros bordeados de sombreado oscuro, aún le hacían muchísimo más expresiva su mirada. En ningún momento se dirigió a charlar con mi hermana, que seguía curioseando por todas partes.
_ Me llamo Allunara.
Me dijo dirigiéndose a mí,
_ Yo me llamo…
No me dió tiempo a terminar de decirle mi nombre, cuando ella sin darle demasiada importancia dijo.
_ Sí ya lo sé, Ana.
Asombrada la miré, y ella sin inmutarse se fué hacía una vitrina de cristal y madera muy antigua, la abrió y se escuchó una bella melodía saliendo de ella, me olvidé con aquella suave música de la sorpresa de que Allunara supiera mi nombre.
De una de los estantes de cristal, cogió una pequeña pirámide y me dijo que la mirara con detenimiento, que en cada una de sus caras tenia un jeroglífico y que a ver si adivinaba a quien pertenecía esa pequeña pirámide, era preciosa toda negra y oro, mientras yo comencé a ver cada cara para descifrar alguno de aquellos dibujos, alguien entró en la tienda, lo supe por las miles de lucecillas revoloteando por la estancia y el tintineo metálico, pero no me giré para ver quien entraba, solo supe por la voz que era la de un hombre, yo seguía cavilando, dándole vueltas a una y otra cara pero no conseguía nada en claro, de tanto fijar la vista se emborronaban los dibujos, por eso levanté la mirada para descansar los ojos, frente a mi en la pared colgaba un viejo espejo y al fijarme en él, me encontré con la imagen reflejada de un hombre aún joven a pesar, de que ya poseía algunas canas sobre su cabello y barba, dándole un toque atractivo. Me crucé con su mirada por unos segundos, era como si buscara algo o a alguien, una mirada triste, perdida, yó al darme cuenta de que me miraba bajé los ojos por timidez. Comprendí que era la persona que había entrado hacía un momento, y entre sus manos tenía el cofre o caja de Pandora, no sé por que me asusté al ver que él la tenía, quizás por que temí que la fuera a comprar, y que me quedara sin ella, pero era lo mas normal pensé, yo no podía comprarla, y esa caja estaba allí para eso, para que alguien fuera su poseedor. Aun así seguí deseando que aquel hombre, dejara otra vez la caja donde estaba, y tanto lo deseaba que cerré los ojos como si no quisiera ver lo que iba a ocurrir, los apreté con tanta fuerza, con tantos deseos, que así estuve un rato, hasta que me dolieron los ojos por tenerlos tan apretados, de nuevo los abrí, pero en un principio no conseguía ver con claridad, solo pude percibir una silueta saliendo de la tienda, algo en aquel momento me hizo saber, que la caja ya no estaría sobre la mesa y que aquel hombre era quien se la había llevado.
Que cara no pondría, que mi hermana sé acerco asustada para ver que me ocurría, yo sin saber bien que decirle solo supe decir.
_ Nada solo que me ha dado una punzada en la pierna y me dolía.
Eso la tranquilizo, pero alguien que seguía mirándome sonrientemente, al escucharme decir esa mentira, aunque ahora esa sonrisa era algo más triste, esa peculiar mujer de singular belleza sabía porqué puse aquella cara, miedo, rabia o tristeza, todo un conglomerado de sentimientos se dibujaron en mi rostro. Sé acercó hacía mí, se puso en cuclillas y fijamente me miró a los ojos y con su voz cálida, me dijo tranquilizadoramente.
_ Mi querida niña, no temas no pasa nada, la vida es así por un lado pierdes lo que por otro ganas, sorpresas maravillosas están por llegar a tu vida, no me preguntes como lo sé, simplemente sé que esa caja que tanto té ha cautivado, que te ha descubierto su magia, solo ha desaparecido por un tiempo de tu vida, tan solo ha sido eso, pero un día cuando tu menos lo esperes, regresará a ti, de la manera que menos imagines. Ese precioso pájaro te encontrará, anidar en tu corazón. Recordarás cada una de mis palabras dichas por Allunara, comprobarás que yo no te mentí, que la vida esta llena de lo que se le dicen casualidades, pero que no lo son, todo tiene un porqué, y más tarde o más temprano, cada cosa estará en su lugar de encuentro, tu y ese hombre que ha comprado la caja, un día volveréis a coincidir en el mismo camino, y verás lo que la vida te tiene reservado, para sorprenderte con su magia, y con esa esperanza a la que toda la vida te has ido aferrando, sigue adelante mi niña.
Se puso de nuevo en pie, y con la gracia que le caracterizaba, fué a otra estantería y cogió algo de ella y regresó ofreciéndomela, era una caja redonda de cristal y en ella había unos pequeños conos de un color liliáceo, y en la tapa ponía SUEÑOS DE MI INFANCIA Y ADOLESCENCIA, le pregunté
_ ¿Que es esto? Me gusta su inscripción.
_ Esto ana es incienso, pero es muy especial no lo olvides, cada uno de estos conos al encenderlos, e irse requemando impregnará de su aroma tu estancia, y te hará retroceder a esa infancia y adolescencia, podrás volver a saber cuales eran tus sueños mas deseados, y si aún siguen siendo los mismos, esos sueños regresarán contigo a tu lado haciéndose reales, no lo olvides, es mi regalo para ti, espero sepas apreciarlo es parte de la magia de Allunara. Tu vida sabes que comenzó a dar un cambio, por que te negaste a seguir adormecida sin apenas saber lo que era vivir, eso te dió el valor necesario para buscar distintos caminos , un río con afluentes que desembocan en un mismo mar, uno de ellos será el que te haga llegar algún día, a todo aquello en lo que tenías esperanzas, esos sueños que podrás hacerlos realidad, solo si tu lo quieres, y no te das por vencida, se que no lo harás, por eso estoy aquí contigo, ahora sabes el por que de esa frase de "la fé mueve montañas" solo hay que creer en algo o en alguien, y tu fuerza interior hará lo restante, te irá indicando en cada momento lo que tu debes hacer. Estoy muy contenta de que me hayas encontrado, te estuve llamando, te cité aquí hoy, como también cité a ese hombre del cofre, era vuestro lugar de encuentro, desde ahora todo fluirá alrededor de vosotros, de tal manera que recuerda lo que ya te dije, volveréis a encontraros, el cómo o el ¿porqué? Será toda una sorpresa llena de magia, no dejes nunca de creer en la magia, ella es la que te hará verte, oírte, encontrar tu verdadero yo, y te abrirá puertas a otras creencias, a otros mundos, vive, vive, no dejes de sentirte viva, mira cada mañana como si fuera el más bello, sabrás entonces lo que significa la palabra felicidad, muy utilizada por el hombre pero de muy erróneo significado, de ahí que no la consigan apreciar.
_ ¿Ana, quieres que te compre algo?
Con esa pregunta hecha por mi hermana, se rompió el encantamiento en el que me encontraba sumida junto con aquella mujer. Mi hermana ajena a todo lo que estaba ocurriendo.
_ Si me gusta. Ese pequeño unicornio. Es la primera vez que veo uno con lágrimas en sus ojos.
Así fue como me hice con ese precioso unicornio, y mi hermana cargada de inciensos y velas, se dirigió a pagarlo.
Ya era el momento de marcharnos de aquella pequeña tienda, me daba algo de tristeza hacerlo, por unos momentos allí se dio cita la esperanza, acompañada de los sueños.
Posé mi mirada algo triste, en los ojos de aquella mujer tan extraña que tanto me había sorprendido, ella también me estaba mirando, se volvió a acercar a mi lado y me besó en la frente, una sensación agradable recorrió todo mi cuerpo, siempre recordaría a esa mujer estoy segura, tanto como de ese olor que desprende tan peculiar que no supe a que era.
_ Llegó la despedida Allunara, me has hecho muy feliz con todo lo que me has dicho, son unos preciados regalos que jamás podré olvidar.
_ Ana, nunca podrás olvidar nada de lo que hoy ha ocurrido aquí cariño, desde hoy tu vida será muy distinta, sorprenderás a tu familia con cada una de tus decisiones, tendrás que tener paciencia con ellos cielo, han sido muchos años siendo ellos quienes decidían por ti. Ahora comenzarás a utilizar muchos de los dones que recibiste y que tu, no has podido apreciar hasta ahora, ayudarás para ayudarte, utilizarás la magia de la palabra, para con ella llegar a otras personas a otras almas, eso será lo que te haga sentirte feliz, será una forma de escapar de tu mundo, al cual estas de algún modo encadenada, conocerás a alguien que te ayudará a que consigas muchos de tus sueños, ese alguien es, y será desde hoy tu mago ,a partir de hoy el será quien con su magia cuide de ti, por eso hoy lo cite aquí , para que cruzarais vuestras miradas, ahora tan solo hay que esperar … Un día entrareis los dos por esa puerta, y yo saldré a vuestro encuentro a daros la bienvenida a ésta mi casa , donde los mundos se encuentran, donde las magias se entremezclan, donde los dioses se hacen uno, donde el universo nos hace de el un reino donde habitar llenos de todo lo que de él se desprende.
_ ¿Nos marchamos Ana?
Así de nuevo nos volvió a llamar la atención mi hermana, ella no podía imaginar, lo que aquella vieja tienda había supuesto para su hermana, quizás tampoco le gustara, ya no sería la misma de antes, sumisa Ana.
_ Adiós Allunara, hasta la vista.
_ Adiós mi querida niña. Sé feliz.
Así salimos de aquella tienda , cargadas de muchas cosas demasiadas para comenzar
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Brisa
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