Lapsus otoñal en mi pueblo...
Fecha Martes, 28 octubre a las 16:13:53
Tema Literatura


Hoy es otoño y los días caen más rápido.
Aquí, pasando los minutos,
sentado en este solitario banco en el bulevar de este silencioso pueblo torresano,
llueve y esta agua salpica mi frente y moja mis cansados zapatos,
cansados de tanto tozudo silencio.
Del desamparo del estío en sus inmensas tardes.



De la calima neblinosa de este otoño, caliente y resucitado en un rayo de sol que rápido se esconde para asentarse a la derecha de mi brazo, allí donde mi corazón late más despacio, más inútil y misterioso...... y, si aún cabe, más silencioso y hostil de tan desabrigado desamparo, mientras la fe –una izada bandera en lo alto del mástil-, se deshace en historias antiguas de viejos oriundos de este pueblo por las esquinas del atardecer hasta romperse en la noche oscura y negra, temblorosamente estremecida y a fuerza de esperanzas jugadas en un órdago y a una sola carta.
Los rojos madroños de la vida que maduran y envejecen hasta caer abatidos y ser pisados e infortunadamente aplastados en un sin querer indiferente, esparciendo miles de granos chorreantes del acuoso líquido anaranjado y ese rojo, que a fuerza de morder uno inexistente e intentando dar color y dulzura a mis días mas negros que no abren a la belleza pequeña y exacta del vivir, en su inquietante monotonía. De noches pobladas de siluetas transformadas en vida en mi afán de esquivar a esta soledad, toreándola, como un experto mozo banderillero con los brazos en alto y el descubierto cuerpo al aire de la presagiada y mortal cornada. Y, aún cuando esta llegue, merecerá la pena. Si, merecerá la pena en su levedad e insignificancia de espina y, aunque sea mortal, en ella sobreviviré, vestido de añil y oro como los ángeles. Y, como sudario de gloria, el capote de sangre y luz de mi país, piel del mismo toro que embiste y sangra. ¡¡Qué más da...!!. La valentía no solo se mide en la plaza o en la oscuridad del alma. No, no se mide en la brevedad de cada instante vivido en plenitud, corneando la deshojada nostalgia de días otoñales, de largos días estivales del verano o la armonía pausada y fría del invierno, o el estallido de la vida de las coloridas flores en primavera, en un revolotear de débiles e inconstantes mariposas y, por lo similar, alegres –amantes meramente de una sola noche- como ella, mi único y exclusivo amor. Esplendor de mi verano, ocaso de mi otoño; nieve de mis inviernos y radiante como mi más luciente primavera. Oro de mis noches, toro y espada de mis días, izada bandera del mástil de mi alma. Capote de seda en el que me reflejo. Tú, mi otro yo, tan cercana y distante....

Gallocluecoconwebos 28-10-03







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