
Divagaciones
Fecha Viernes, 14 marzo a las 17:13:58 Tema Actualidad
Al pensar, las ideas fluyen con libertad, pero al ponerme a escribir, la cosa
cambia lo suyo. No sé por donde empezar, no sé si le interesará
a alguien....... Aún así.....
Probaré ..........
Nacemos seres libres, sin maldades, sin ideas preconcebidas acerca de nada, con
ganas de explorar, conocer, vivir, sin miedo al riesgo. Cada gesto natural de
un bebé es celebrado con risas y aplausos por los adultos..... El bebé
sólo demuestra que hace lo que quiere, los mayores lo celebran.
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Al poco tiempo, se les enseña a tener pudor, intimidad, educación
(¿ o hipocresía ¿), a que no corran riesgos, que se protejan,
.........que la sociedad es mala, que han de escoger amigos adecuados, que estudien
(es por su bien futuro, ¿o para que los padres presuman de los logros personales
a través de los hijos?), se les enseña a no mentir en casa pero
sí pueden mentir en la calle (educación), a no hacer ruido aunque
sean felices, a obedecer pero que tengan la vez opinión propia, etc, etc,
etc,
Antes lo hicieron con nosotros, nos inculcaron un maremagnun de ideas y normas
contradictorias entre sí. Las unas se pisan a las otras constantemente,
los llamamos normas de conducta social y prejuicios, tan dañinos psicológicamente
y socialmente. ¿Cuántas personas han sufrido acoso social duramente
sólo por luchar en sus vidas por alcanzar un grado de libertad personal
dentro de la ley, pero fuera de las normas sociales tan arraigadas mayoritariamente?
Hay colectivos muy numerosos de seres humanos que sufren constantemente los desprecios
de la gran mayoría por defender su derecho a vivir sus vidas a su gusto,
respetando las normas de la mayoría, pero sin acatarlas.
Hablo de los niños que fuimos nosotros, que hoy somos ¿adultos?
. Hablo de los niños de ahora, que serán adultos mañana.
Me preocupa que tampoco consigamos en esta generación enseñarles
a conocerse a sí mismos como seres únicos, irrepetibles, y también
que sepan respetar que cada uno de los demás son seres únicos, irrepetibles,
igual que cada uno de nosotros.
¿Queréis lanzar una cruzada a favor de aprender y enseñar
un grado de libertad personal y tolerancia con la libertad de los demás
superior a la que nos ha tocado vivir a nosotros hasta hoy?
Beneficiarios: nuestros hijos, la sociedad en general y nosotros mismos. Si conseguimos
enseñar a respetar las libertades individuales, los primeros en ser respetados
seremos nosotros. ¿Soy una ilusa?
Me relaciono constantemente con personas de diferentes edades, observo y me entristece
ver que los prejuicios siguen muy arraigados en las personas muy jóvenes.
Personas que por su nivel cultural, sus posibilidades de aprender, su capacidad,
..... Me decepciona comprobar que, incluso personas que han conocido sociedades
y normas diferentes, sin embargo tienen sus cerebros cerrados a nuevas ideas que
pueden llegar a ser buenas.
Siguen encastillados/as en el concepto de que lo único que realmente es
válido son sus propias ideas, y aún cuando se les demuestra con
razonamientos objetivos que otras ideas, otras formas de vida pueden ser válidos,
sin embargo, se cierran en banda y en sus cerebros no hay cabida para más.
Hablo de personas entre 10 y 30 años.
¿Qué observáis? ¿Qué opináis? ¿Estoy
equivocada?
Viudas/os, monjas/es, madres solteras, “viejos verdes” (esta expresión
me duele más porque suelen ser personas que han amado, enviudado y buscado
otra persona a quién amar ¿qué derecho tenemos a menospreciarles?),
separadas/os, homosexuales, hermitaños/as, etc, etc, etc.
Estas personas que viven sus vidas personales fuera del matrimonio convencional,
aún hoy, son rechazadas/os masivamente. ¿Por qué? No tienen
enfermedades contagiosas ni nada por el estilo. Sólo aprovechan sus oportunidades
según su criterio personal, respetando la ley, al resto de los ciudadanos,
y no suelen cuestionar decisiones que difieran de sus propias ideas.
Además, en cada uno de nosotros se puede dar cualquier circunstancia, cambio
de opinión, o situación que nos lleve a formar parte de cualquier
colectivo de los que nombré. Entonces, no nos gustaría sufrir el
acoso social e incluso familiar que viven estas personas.
En la película: “Los Puentes de Madison”, casi al principio,
se dice:
“Cuando la muerte acecha y el miedo a lo terreno deja paso a la incertidumbre
de lo que hay después, lo que realmente importa es que aquéllas
personas a las que quise y quiero lleguen a conocerme realmente.”
Esta frase me gusta sobremanera, y me pregunto:
¿Por qué hemos de esperar a ver la muerte de cerca?
¿Por qué no ahora?
¿Por qué tenemos tanto miedo a perder el amor si nos damos a conocer?
Acaso ¿no sería mejor darnos a conocer para luego amar siendo
amados, que lo que abunda: amar, dejarnos amar y no conocer por temor a perder
ese amor?
Entonces ¿qué amamos realmente si no conocemos?
Y ¿a quién nos aman si realmente no nos conocen?
Deseo aportar un granito de arena que ayude a conseguir
un poco más de entendimiento, comunicación y conocimiento para
mí y los que me siguen.
Otro día, más............
Saludos
Alba
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