Son tus manos un volcán
arrasando a su paso,
lava encendiendo mis sentidos,
tus manos durmiendo en mis senos,
acolchonando los deseos.
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Vienes,
calladamente a mi lecho,
succionando la húmedad en mis sábanas,
roce de tus dedos ávidos,
que queman,
que aprisionan,
que amarran las ansias
vertidas en las huellas.
Mágica exploración
sublime éxtasis de dicha,
sexos cuajados de caricias
que llenan
que ahogan en mis labios...
Penetras,
acallando con tus besos los gemidos,
calor que me abraza en tus jugos de hombre,
de pasión incendiaria,
de espada punzante en mi interior,
me bañas,
y construyes con los labios
mil fantasías de anhelos en mi sexo.
Aguila, 27/06/02