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 | Humor: Historias de mi barrio |
gallocluecoconwebos escribió "
Acordándome de un gran amigo veterinario que tuve en Galicia cuando tenía que sacrificar algún perro en su clínica y se hacía cargo del animal, bien en el crematorio o bien en una bolsa de basura y según el tamaño iban a parar a un contenedor o enterrarlo a las afueras de la ciudad. En algunos casos tuve que ayudarle aprovechando mi estancia en su casa de Santiago de Compostela.
Pues bien, resulta que el otro día escuché un programa de TV donde hablaban de las plantas interiores de casa. Yo, aunque estaba leyendo oía algunas cosas que me interesaron, ya que me gustan las plantas y de hecho tengo en mi casa alguna que otra. Durante el programa me llamó la atención que los posos o sobrantes de los cafés son muy buenos como abono para las plantas y se me ocurrió una idea....
Dado que en mi casa soy el único que toma café, pocos posos puedo sacar para abonar mis plantas, o tendrían que pasar muchos días para abonar una sola maceta; entonces recurrí
al mesón donde como el rutinario menú de todos los días entre semana y le pedí al camarero que si algún día se acordaba, me guardase el café usado del día y me lo diera para llevármelo a casa. Y así fue.
El otro día me tenía preparado una gran bolsa de basura de color verde mate (muy parecida a la que empleaba mi amigo el veterinario) repleta de café usado. Con todo este café tengo hasta para las macetas de mi vecina.
Después de comer volvía a mi oficina con la bolsa a mis espaldas recordándome aquellos pobres perros, hasta la forma exterior era muy similar, y el peso aproximado de un caniche mediano, y...... se me ocurre la gran idea de hacer una broma a una compañera de trabajo.
Llegué a mi oficina y allí estaba ella, sentada frente a su ordenador, me miró extrañada y me dijo que qué traía a mis espaldas. Yo, haciendo que tenía prisas y con el bailoteo que nos da cuando uno tiene que orinar, la contesté:
- Nada, es que un amigo me dijo que si podía hacerle el favor de acompañarle a sacrificar a su viejo caniche, porque tenía 18 años y ya no se tenía en pié. Le he dicho que si y al ver que el veterinario le cobraba por hacerse cargo del animal, pues yo me he ofrecido en llevármelo y enterrarlo en el campo, aprovechando que vivo fuera de la ciudad, pues no me cuesta nada.
Mientras la hablaba, había que ver su cara...., totalmente descompuesta, además mientras la hablaba iba dejando la bolsa junto a su mesa y la decía que me iba un momento al WC que no aguantaba más....
Ella se puso de pié dando un pequeño alarido y un saltito hacia atrás, y yo, como si fuera de lo más habitual de cada día.
Mientras me dirigía al WC me di la vuelta y allí seguía de pié, con la mano tapándose la boca cual fémina.... y la dije:
- Por cierto, como le han puesto una inyección, es posible que no se haya muerto del todo, así que (cogiendo un pisapapeles de mármol y enseñándoselo), si ves que se mueve le das bien fuerte con esto en la cabeza...
Bueno. El grito que dio, parecía como si el muerto fuera un ser humano y salió corriendo hacia otro despacho diciéndome que si estaba loco. Y yo, haciendo caso omiso me fui al WC.
Al salir volví a la mesa de mi compañera y allí estaba a tres metros del su puesto de trabajo y a tres y medio del supuesto perro. Entonces, mientras me decía que me lo llevara yo la estaba explicando que como hacía calor y todavía me quedaban un par de horas en la oficina, pues que iba a dejar el perro en la nevera que tenemos en una pequeña cocina donde mi compañera guarda sus comiditas, coca-colas, yogures y galletitas para mantener la figura.
Obviamente mi compañera se negó en rotundo, entonces le dije que solo lo depositaria en el suelo de la cocina que estaba más fresquito que sobre la moqueta. Además, cabía la posibilidad de que el “animal” se hiciera sus deposiciones “incontroladas” dada su situación, ya que es muy normal en estos casos.
Ella estaba desquiciada, pero tuvo que asumirlo.....
Habían pasado las dos horas cuando de repente mi ordenador se me estropea, así que decidí desmontarlo y llevármelo para arreglarlo a una tienda de un amigo que tengo junto a mi casa.
Por supuesto....., del “perro” ni me acordé. Así que me fui a casa como todos los días, eso si, con el puñetero ordenador a cuestas.
Al día siguiente, a las 7’30 h. de la mañana me acordé del “perro”, pero yo estaba a 30 km. de la oficina y no iba a llegar antes que mi compañera, la cual siempre va en ayunas y suele desayunar esas galletitas de mucha fibra.....
Entonces decidí enviarle un mensaje por el teléfono móvil, de tal manera que cuando lo encendiera le saldría el aviso siguiente:
>
Resulta que este día había quedado con un cliente a mitad del camino al despacho, con lo que primero híce la correspondiente visita y sobre las 11’00 h. aparecí en la oficina.
Bueno, increíble......, entro y me encuentro la mesa de mi compañera vacía con su ordenador encendido y ella, bueno para filmarlo, a diez metros junto a una ventana y...... lo mejor..., en la mano tenía el pisapapeles de mármol agarrado bien fuerte y con la mano en posición de ataque o de defensa, no lo se.
Yo pensaba que me lo iba a lanzar, los ojos los tenía que ni la del exorcista, la cara no resaltaba sobre la pared blanca....
Pobrecilla....., el caso es que eran las 11’10 h. y todavía andaba en ayunas, y que al ir a desayunar a primera hora se encontró la bolsa con el “perro” en la cocina, con lo que decidió esperar a que yo llegara para que entrase a buscar sus galletitas. Entonces al oír el ruido de introducir las llaves en la puerta principal de la oficina, esta pensó que el “perro” aún seguía vivo y......... claro............ ¡¡ el pisapapeles.... !!.
Bueno, el caso es que estuvo todo el día recordándome que me llevara el perro sin falta, que le olía un poco, que era una cochinada y además, cuando hablaba por teléfono con sus amiguitas, yo hacía como que no la oía y a todas, absolutamente todas les contaba lo ocurrido con pelos y señales y por supuesto exagerando como mujer y andaluza que es.
Llegó el final del día y por fin me llevo al “perro”. Curiosamente salimos a la vez y el edificio consta de tres ascensores, por supuesto ella bajó en otro. Pero antes de despedirme, porque yo bajo directamente al garaje y ella se queda en el bajo, le dije.....:
- Hasta mañana....., por cierto me ha llamado el dueño del perro y me ha dicho que ha decidido cargarse al pekinés, porque también anda “pachucho” y que ya no quiere más perros.
Ella se metió en el ascensor sin contestar.
Lo cierto es que mañana me tienen preparada otra bolsa con café usado, espero que no sea más grande que la anterior, porque lo del pekinés no va a “colar”......
TO BE CONTINUED......
Saludetes; JSR 14 de marzo de 2.002
Historias de mi barrio 2ª parte
Han pasado 24 horas........
Volví a mi oficina como cualquier otro día, con la diferencia que en esta ocasión, la primera frase que escuché no fueron los habituales buenos días de mi compañera, sino:
- ¿Has enterrado ya el perro..?
A lo que contesté....:
- Si, anoche, lo que peor fue la vuelta que tuve que dar a una valla, cargado con el perro y la azadilla...., además de la lluvia y el barro, la verdad es que fue un poco tétrico.
Ella miró como uno mira al que cree que está poco cuerdo. Y todo continuó como tal día más de cuita.
Cuando llego la hora de comer, me fui al restaurante de siempre y nada más entrar...., el camarero de la barra me dice que tiene otra bolsa de café usado para mi......... y........ ¡¡ El Pekinés !!!!!....
Termino de comer y al dirigirme al portal del edificio donde está la oficina, me cruzo con el conserje el cual, al verme con la bolsa a la espalda, curiosamente me dice:
-¿Dónde va?, parece que lleva un animal muerto.
Yo, ingenuamente le contesté:
-Si, es que tuve que sacrificar el perro de un amigo y me lo llevo para enterrar.....
Seguí caminando como si nada pasara y sin querer dar más explicaciones, pero el conserje se me quedó mirando como algo alucinado.... yo le podía ver reflejado en un gran espejo que hay en la portería.
Al subir a la oficina me encuentro con que mi compañera no había llegado aún, pues me había dicho que iba de compras y probablemente llegaría un poco más tarde y así fue. Yo dejé el “pekinés” en el suelo fresco de la cocina y ahí quedó tendida la bolsa con un gran nudo. Sinceramente parecía todo menos un saco de abono para las plantas.
Cuando llegó, yo estaba en mi puesto de trabajo y la verdad, no se me había ocurrido ninguna historia para el “pekinés”......
Entró, se asomó en la cocina y desde ella me dice:
- Estas como una cabra, me acaba de cruzar con el conserje y me ha dicho que traías un perro muerto. ¿Otro....?
Contesté sobre la marcha y sin desviar la mirada del monitor del ordenador:
- Si, si ya te dije ayer, que lo más probable es que mi amigo me llamaría para el asunto del pekinés, que ya no quiere más perros en casa y que este sería el último.
Y respondió con cara de alucine:
- Pues espero que sea el último, porque como se ponga de moda esto de los perritos....., tu casa debe parecer un cementerio. Además ya huele toda la oficina.. ¡¡Que asco...!!
Y le dije:
- Si, por eso le hice un nudo, porque este si que se ha “desaguado” pero bien.....
Ella se puso a sus quehaceres y al cabo del rato le digo:
- ¿Por qué no me haces un favor, si no te molesta?. Es que resulta que esta tarde no voy directamente a mi casa y no quisiera llevar el perro metido en el coche, porque con eso del calor de la calefacción.... ya sabes... Además de lo del barro y la vuelta que tengo que dar cuando llegue de noche... ¿Me harías el favor de llevarte tu al perro y en el primer contenedor que veas, disimuladamente lo tiras....?
Bueno el rostro que puso no se si era de risa entredicha e irónica, o estaba a punto de insultarme o similar.... (yo no dejaba de mirar el pisapapeles de mármol que estaba a dos palmos de su mano) y exclamó:
- Bueno, esto ya es el colmo, estás completamente loco, es que bajo ningún concepto, osea, olvídate ni te lo plantees.
Finalmente y sintiéndolo mucho, la historia termina con que me llevé el “pekinés”, esta noche lo he enterrado y ella sigue pensando y contando a sus amigas las cosas tan extrañas que le ocurren, como dice ella, que no le pasan a nadie.
Saludetes; JSR.
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Topicos Asociados
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Re: Historias de mi barrio (Puntuación 1) por alba10 el Viernes, 25 julio a las 12:06:59 (Información del Usuario | Enviar un Mensaje) | Hola
Y lo que me reí imaginándolo, incluso me sirve como chiste con los amigos/as.
¡Qué cosas pasan en tu barrio!
Saludos |
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