alba10 escribió "Los tiempos que corren han dotado de nuevas dimensiones el hogar. La casa se
erige como una auténtica fortificación ante el frenetismo de la
vida cotidiana. Un castillo en medio del caos que levanta las murallas de nuestra
intimidad y la de los nuestros.
Sin embargo, muchas personas eligen vivir solas, por necesidad o por decisión,
contra aquellos quienes opinan que vivir solo es sinónimo de vivir en
soledad.
La vivienda
El concepto de vivienda ha evolucionado a la par que lo ha hecho las
sociedades modernas. Desde los primeros clanes hasta la sociedad actual, de
las originarias cabañas a las completas casas que nos envuelven, el hogar
se ha desarrollado según la división entre vida pública
y vida privada. Hoy en día, la vivienda se erige como símbolo
de la privacidad.
A pesar de las dificultades económicas que supone hoy por hoy buscar
un piso, este proceso se convierte en una de las decisione más importantes
de las vidas de las personas. Ajustándose el cinturón, se inicia
la elección siguiendo las preferencias marcadas, eliminando las propuestas
que no interesan.
Con quién compartir esta nueva vida forma parte del decisivo paso. Compartir
piso, vivir con la pareja o plantearse un hogar para uno solo son algunas de
los posibles planteamientos a tener en cuenta. La situación en la que
nos encontramos y el carácter del individuo tienen un peso decisivo para
plantear cómo será la vida a partir de este momento.
Solo/a o en soledad
Vivir solo/a no significa manifiestamente vivir en soledad, aunque
muchos planteen ambos términos como sinónimos. Por soledad se
entiende la carencia de compañía. Vivir solo no conlleva de manera
implícita esta condición. Ni mucho menos. Puesto que la compañía
(o su falta) depende de las relaciones que uno/a desarrolle. A cualquier nivel.
Y es más fácil sentirse solo/a en compañía, que
sentirse solo/a en soledad física.
En un hogar lleno de gente un individuo puede sentir esta falta de compañía,
es decir, sentirse solo entre un séquito de personas. Sin embargo, otro
individuo puede haber optado por vivir sin la compañía de nadie
y no sentirse solo en ningún momento.
Existen personas que requieren continuamente de la compañía de
otras. Otras prefieren disfrutar de tranquilidad cuando llegan a su hogar.
En cualquier caso, la personalidad de cada uno puede determinar en mayor o menor
grado su predisposición.
Vivir solo/a
Vivir solo por opción personal se ha convertido en algo que
empieza a ser más frecuente que hace algunas décadas. Las ventajas
de esta decisión son múltiples. En primer lugar, el hecho de poder
hacer lo que a uno le apetezca en cualquier momento, sin preocuparse por si
sus actos resultan molestos para otra persona.
El individuo que elige vivir solo por elección personal presenta un tipo
de vida a su medida. Desde establecer sus horarios de comida hasta realizar
las tareas domésticas según sus propias necesidades.
Todo lo que haga o no haga repercute en la persona directamente, pero en nadie
más..
Asimismo, las personas que han decidido vivir solas tienden a mostrarse más
independientes que las que conviven con otros individuos, ya que han de organizarse
su día a día sin la ayuda de nadie.
Aprendizaje a medio/largo plazo
Pasado un tiempo de vivir solo/a el aprendizaje de la persona es asombroso.
Y las variantes en sus cualidades se hacen notar a la vista. Lo más llamativo
es que aprendieron a tomar decisiones propias sin consultarlas, asumiendo las
consecuencias sin quejas. Aprendieron a sacar adelante las decisiones tomadas
sabiendo que no todo gustará, pero sin culpar a nadie de ello.
En comparación con las personas que convivieron siempre, una de las grandes
diferencias suele ser que quienes conocemos la experiencia de vivir solos/as
durante varios años por elección personal no nos pasamos todo
el santo día culpando a los demás de aquello que no gusta. Ni
tampoco exigiendo lo que no conseguimos por medios propios.
Sabemos que la vida es así, que toca luchar, que hay cosas que no gustan
sin necesidad de culpar a otros. Este último detalle es demasiado frecuente
entre quienes conviven siempre: culpan a los demás de las insatisfacciones
propias. Cuando en realidad, cada uno/a somos responsables de buscarnos la satisfacción
personal sin cargar a otros/as con la responsabilidad de que nos la ofrezcan.
Convivir después
Los prejuicios llevan a que muchas personas dan por hecho que quienes
decidimos conocer la experiencia de vivir solos/as por elección seamos
personas con manías insufribles. Hay quienes dan por hecho que vivir
solo es algo que no se elige, sino que es el resultado del rechazo ajeno. Un
error de fondo y de forma.
Todavía hoy hay un rechazo de fondo hacia quienes viven solos, se da
por hecho que nadie les quiere, o que es imposible convivir con ellos. Falso.
Totalmente falso. La persona que aprendió a vivir con sus medios sin
compartirlos, también aprendió a comprometerse de forma individual
sin admitir presiones. De tal forma que en el momento que decide y se compromete
a la convivencia con alguien también asume el esfuerzo individual que
conlleva cualquier convivencia. Y suele hacerlo sin cargar culpas a los demás,
sin necesidad de valoraciones constantes, pués es persona que aprendió
a vivir sin ellas.
Más ventajas
Otra de las circusntancias frecuentes hoy día es que muchas personas
convivieron durante 50/60/70/80 años. Por razones circusntanciales, después
de todo ese tiempo, les toca aprender una experiencia nueva: vivir solos. Porque
enviudaron, los hijos viven en otro sitio, etc, etc. Ello conlleva que cuando
ya están cansados de las luchas de la vida, aún no es suficiente,
aún les toca aprender algo nuevo que no eligieron aprender voluntariamente.
Muchas personas tienen un miedo atroz a verse viviendo solas y escapan de esa
opción aún a costa de su propia dignidad personal y humana. Algunos/as
pagan precios muy altos por evitarlo.
De cara al futuro, pienso que la elección personal de conocer la experiencia
sería provechosa a largo plazo también, pués en el momento
que las circunstancias lo decidan, sólo sería cuestión
de rememorar lo ya conocido. Aunque sobre esto último no he vivido suficiente
para adquirir conocimientos propios, con lo cual es una forma de pensar, que
no un conocimiento real.
A las personas que más aprecio, les sugiero que vivan solos/as durante
un período mínimo de 5 años, . Es el tiempo que considero
necesario para sacar un aprendizaje útil y duradero. Y sugiero que lo
hagan jóvenes, con el tiempo (teórico) por delante para conocerse
a sí mismos, forjarse su independencia mental y con posibilidades de
elegir otra opción en cualquier momento si lo deciden.
Alba, 1/05/2003
"