dalare escribió "Camino de Santiago (Capítulo 8)
Es el último día.
Nos recibe la más espesa niebla que he visto nunca. No se ve casi nada.
Salimos todos a la vez. Hay más gente en los caminos que en días
anteriores, y hablan todos los idiomas. Nos toca ir algunos trechos por carretera.
Oímos el ruido de un avión muy cerca de nosotros, estamos casi
al lado del aeropuerto.
Según avanza el día, la niebla se va despejando. Después
de tantos días, los pies han dejado de dolernos, y la espalda ha adoptado
ya la forma idónea para aguantar la mochila. Vamos en bajada constante.
¿Se ve algo a lo lejos, las torres quizás? No lo sé, es
muy difícil estar seguro. Monte do Gozo: es la ciudad de los peregrinos,
un albergue gigante situado en una ladera. Hay que ir a inscribirse; nos dan
unas llaves y una habitación, pero nos advierten que es sólo para
una noche. Vaya, si parece la habitación de un hotel. Dejamos los bártulos,
nos aseamos un poco y a comer. Hay algún bar, y no me acuerdo si también
alguna tienda. Buscamos con la mirada gente conocida, vemos caras que nos suenan,
pero nada más. Alguna conversación divertida con extranjeros de
habla inglesa, y con una pareja de mayores que hablan francés. Son muy
simpáticos, y vienen andando desde Francia, y no es la primera vez. Nos
recomiendan Casa Manolo para comer en Santiago. Decidimos ir allí para
cenar. Pero lo de siempre, los otros no quieren. ¿Pues qué queréis?
Vamos a comprar bebida, y luego juerga. Vale, pero podemos ir a ver un poco
la ciudad, y cenar por allí. Que no, que no. Pues nada, separación
otra vez. Bajamos en autobús, y enseguida encontramos Casa Manolo. Parece
que todo el mundo la conoce, incluso suele haber cola, según nos dicen,
pero hemos tenido suerte. La comida muy buena y muy barata. Después damos
una vuelta, y volvemos a coger un autobús para el Monte. Allí
están los otros, bebiendo. Nos unimos a ellos, pero la cosa se acaba
enseguida, y todos a la cama, mañana hay que entrar en la catedral.

(Continuará)
Dalare, 8/04/2003
"