dalare escribió "Otro día más. Las seis. Venga,
hay mucha gente que se levanta. Les preguntamos a los otros, pero hoy deciden
quedarse en la cama. Allá ellos. Salimos acompañados por las tres
chicas. Caminamos un rato juntos. Empieza a llover, hay que ponerse el chubasquero.
Intentamos cubrirnos las mochilas con unas bolsas de plástico, pero el
resultado es bastante deficiente, y gracioso. Además estos chubasqueros
no están hechos para llevar encima una mochila de 15 kilos, se nos arrugan
y se nos mete agua por todos los sitios. Las chicas deciden resguardarse en
un cobertizo de un pequeño pueblo por el que pasamos.
Pero nosotros decidimos seguir. ¿Por qué? Pues todavía
no lo sé. Apretamos el paso, el agua se abre camino por nuestra ropa.
Maldita sea, tendríamos que haber parado, la etapa de hoy es incluso
más corta. Adelante, ya da igual. Pasamos a algunos perergrinos. Todos
van bien protegidos, algunos con paraguas. Bueno, ya está, llegamos por
fin. Somos los primeros, increible. Aunque todavía está cerrado,
por lo menos podemos cobijarnos bajo un voladizo. Intentamos secarnos como podemos.
Más tarde llegan las chicas. ¿Os quedáis aquí? Nosotras
seguimos hasta el próximo albergue.
¿Por qué no os venís? La gran duda. Mis dos compañeros
se lo piensan: "venga, vamos con ellas", pero yo les digo: "los
otros van a venir aquí, no podemos avisarles, se van a asustar si no
nos encuentran". Pero me dicen: "qué más da, ellos hacen
su camino y nosotros el nuestro". Yo les digo: "pero en el fondo venimos
juntos, no podemos separarnos de esta manera". Al final impongo mi opinión.
"Pues no vamos con vosotras, chicas, a lo mejor más adelante nos
volvemos a encontrar". "Si, a lo mejor". 
No volvimos a verlas. La cola se ha hecho más grande, abren el albergue,
nos duchamos y a dormir. Nos despiertan los otros, que acaban de llegar. "No
tenemos cama, ¿no os importará que compartamos las vuestras?"
Pues qué les vamos a decir. "Si hubiéseis madrugado, no habría
pasado esto, ahora os jodéis". No, eso no lo dijimos, sólo
lo pensamos. Fuimos a comprar unos cartones de vino mientras los otros descansaban.
Habíamos decidido corrernos una pequeña juerguecilla esa noche,
para aliviar nuestras penas. Al final, el vino fue más depresivo que
eufórico. Nos fuimos a la cama pensando qué habría pasado
si nos hubiéramos ido con esas chicas. "A lo mejor mañana
las vemos". "Sí, a lo mejor". Ilusos de nosotros.
(Continuará)
Dalare, 7/04/2003
"