|
|

Bienvenid@s
|
Tus artículos de opinión,
descargas de música y humor, envío de postales
gratis, relatos eróticos, poesía, literatura,
y más
Foros de debate y opinión, además de
la galería de fotos enviadas por usuari@s de El Coloquio.
Envíanos tus relatos, artículos y descargas para su publicación.
|
|
|
|
 |
| Galería de fotos y postales | |
|  |
 | Literatura: La decisión |
ARIEL escribió "
Su primer encuentro se produjo en un momento de gran confusión para Ernesto, por lo que su memoria lo borró con cierta facilidad. Eran las diez de la noche y la botella de Brandy menguaba considerablemente. Se sirvió la última copa y un torrente de lagrimas anegó sus expresivos ojos.
Detrás de la botella aparecía y desaparecía un ser diminuto. Ernesto se acercó para poder tener un mejor ángulo de visión, pues de todos es bien sabido, que una capa acuosa no permite apreciar los detalles, sobre todo si esos detalles tienen vida propia.
¿Quieres
opinar? Cliquea aquí
Una lágrima enorme mojó el gorro de imprudente, lo cual enojó profundamente al gnomo. Estos seres diminutos tienen una capacidad para enfadarse y olvidar que dura aproximadamente tres segundos. Tiempo suficiente para soltar una serie de improperios y gesticulaciones que van desde levantar el puño en actitud amenazadora hasta dar patadas en el aire. Aún no se sabe que es lo que les calma tan de repente.
Ernesto pasó de la lágrima fácil a la risa más estridente ante las cabriolas de imprudente.
-¿iiiiiiién edes tú?. -logró articular con gran trabajo.
El aliento y la corriente de aire que se formó con la pregunta hizo que el gorro del gnomo saliera por los aires. Atrapándole en el aire, volvió a encasquetársele hasta sus orejas. Iba a ser muy difícil el dialogo con este humano. De entre sus ropajes sacó un artilugio creado a tal fin por su hermano inventor. Era la primera vez que iba a usarlo y no estaba muy seguro de que sirviera para algo. Se llamaba mininplicador de sonidos , según su hermano las palabras pasarían por un tubo que empequeñecerían su sonido al tiempo que las reducía a la mínima expresión. Dado que los gnomos hablan muy deprisa, el humano no lograría entenderle, y era de suma importancia que así lo hiciera.
Pensador le había aconsejado que articulara bien las preguntas. Que fuera directo.
Se puso el aparato en la boca y pregunto a su vez:
-Por qué hay tanto movimiento en la casa?, está llena de cajas de embalaje. En la cocina apenas hay comida y las familias pasan hambre. -Fue todo lo directo que pudo ser dadas las circustancias.
-Ella se ha ido y yo la quería, me ha dejado. -Volvieron las lagrimas, por lo que imprudente, esta vez ya con más experiencia, corrió a refugiarse detrás de la botella.
-¿Quién ella?, la humana que gritaba tanto?. -Era muy cansado pasar el artilugio de la boca a la oreja.
-No gritaba, era su forma de expresarse. -la defendió Ernesto.
-Y cuando te tiró la plancha yendo a parar a la zona de intendencia también te quería decir algo?. -Arguyó no sin cierta razón imprudente.
Inconscientemente, Ernesto se llevó la mano al chichón que tenia de recuerdo.
-Dentro de tres días abandono mi casa, la casa en la que nací, mi hogar. Ella ha ganado el juicio y se queda con todo.
Después de unas cuantas lágrimas, Ernesto se quedó dormido en el acto. Los ronquidos atravesaron como agujas los sensibles oídos del gnomo. Sin querer mantenía el mininplificador en posición de escuchar.
A la mañana siguiente, Ernesto se disponía a tomarse su segunda taza de café, cuando ésta se resbalo de sus dedos yendo el liquido a parar a sus manos. La quemadura hizo que tomara contacto con la realidad y que la terrible jaqueca que sufría se evaporara al instante. Ante sus ojos y dispersos por la cocina varios gnomos se hallaban con los brazos en jarras esperando la hora de hacerle participe de la gran reunión habida la noche anterior.
-No existen!!!, los gnomos no existen!!!. -Mascullaba Ernesto, al tiempo que se retorcía la mano dolorida en la que iba apareciendo una hermosa y contundente ampolla.
-Eh, tú! No ofendas, durante años nosotros te hemos ignorado, pero sabíamos que existías. -le contestó airadamente imprudente.
Entre los gnomos existe la costumbre de castigar a los humanos y de vez en cuando a algún renegado con la ignorancia. Pasan por nuestro lado sin vernos, pero se cuidan muy mucho de no ser pisados. Entre ellos hay un dicho: el que no existe, no es.
Un ojo enorme surcado de rayas rojas y una enorme ojera se acercó a despistado, que haciendo honor a su nombre estaba inmerso en la lectura de un folleto en el que regalaban unas vacaciones en el paraíso de tus sueños, gratis!!. Iba a comentárselo a pensador, por ver si era ese el lugar al que se dirigía tan a menudo cuando se quedaba fijo mirando a la pared, cuando en ese momento se percató del ojo observador y en un acto reflejo dio una voltereta en el aire y un diminuto puño chocó contra el iris de Ernesto.
Por un momento hubo un cierto caos. El humano aullaba de dolor, los gnomos corrían en busca de un refugio seguro, no fueran a ser pisados, y despistado no se digno aparecer en varios días refugiándose en una de las cajas que contenía la gran enciclopedia del saber y otras zarandajas.
Cuando reinó la calma, tres segundos en el caso de los gnomos y media hora larga en el caso de Ernesto. Tiempo empleado por los gnomos para echar una siesta reparadora con un ojo abierto y otro cerrado como es su costumbre, ambas especies: humano y gnomos se sentaron en la mesa de la cocina para debatir intereses:
-Hemos decidido ir contigo a la nueva casa. -Le comunicó directamente imprudente. Y nuestras condiciones son las siguientes:
a) Que la cocina siempre esté abastecida de comidas diversas y preparadas.
b) Que las familias mantengan sus posiciones sociales hasta ahora respetadas.
c) Que respetes las leyes de sonoridad y de equilibrio, y..
-Un momento, para, como que me vais a acompañar. -Ernesto solo pensaba en las largas sesiones de psicoanálisis que iba a tener que pagar para poder aceptar la no existencia de gnomos.
- D) Que no tengamos que escondernos de día.
Imprudente seguía enumerando su larga lista de demandas. Orador le había enseñado que la mejor forma de debatir, era hablar sin parar y no dejar meter baza. Por supuesto había ensayado a fondo, al principio sus amigos y hermanos le escuchaban hasta caer profundamente dormidos, más tarde se resignó a ensayar ante un espejo solo.
- e) Que nos traigas noticias del exterior para comentarlas en nuestras asambleas.
Ernesto cabizbajo iba dándose por vencido, su nueva forma de vida estaría llena de pequeños y novedosos cambios. Tomó la decisión de no acudir a un psicoanalista, si no era acompañado por imprudente o pensador.
Ariel, octubre 2004"
|
|
|
|
| |
Puntuación Promedio: 3.33 votos: 3

| |
|
| 
|
Página Generada en: 0.184 Segundos
| |